HOY TODOS SOMOS NATALIA
Y cómo no serlo? Qué de distinto pudo haber tenido, sido ó hecho, a sus apenas 19 años Natalia, que no hayan tenido, sido ó hecho sus hijas ó las mías? Sólo quince días antes, en la Navidad pasada, fueron mis hijas las que estuvieron alli, como estuve yo mismo con mi esposa. Tal vez por ello, siento ésta tragedia como propia sin haber conocido nunca a éste niña ni a nadie de su querida familia.
Es un hecho más que llenó informativos y en unos días pasará al olvido? Será que descubrir a los infames que cometieron semejante felonía, bastará para dar por liquidado el asunto?
Me pregunto como uruguayo, como padre, como parte de ésta sociedad que asiste impávida a hechos como los de Natalia, como los de Silvia Fregueiro hace 12 años y tantos otros: hay un sólo culpable?
No deberíamos preguntarnos que papel tenemos en permitir que sucedan éstas cosas, todos y cada uno de nosotros?
O acaso el Estado, ese que somos todos y del que todo lo esperamos, no tiene ninguna responsabilidad? Será que al actual Gobierno, electo legítimamente para dirigirlo, no le cabe responsabilidad alguna?
Los uruguayos estamos hartos, absolutamente hartos, de un Estado que cual Gran Hermano, todo lo ve y lo dispone, todo lo da e igualmente lo niega, pero falta a la cita allí donde insustituíblemente debe estar.
Preguntémonos en éste, como en tantos otros casos (no se olviden de Mateo, asesinado a tan poca distancia, hace ya nueve meses y todavía impune), dónde está el Estado?
Tanta preocupación por los Derechos Humanos y los Nunca Más de hace décadas, y se nos siguen muriendo injustamente uno de nuestros más preciados tesoros, los escasos jóvenes que quedan en éste país de ancianos gobernado por gerontes que piensan como tales.
Hagamos algo. Nosotros, ciudadanos de a pié, hagamos algo para sacudir de una vez la modorra a quienes nos gobiernan con tanta displicencia como soberbia.
Mandemos mails a nuestros amigos, conocidos, representantes. Pongamos adhesivos, carteles. Enviemos cartas y pedidos, introduzcamos demandas donde proceda. No dejemos que la indiferencia nos gane. Mañana podrá ser su hija, su nieto ó tu hermano. Ninguno de nosotros está a salvo.
Por eso lo del título, con el corazón apretado, con un abrazo fuerte y solidario a esa familia que sentimos nuestra, hoy todos somos Natalia.
Ojalá tanta barbarie no haya sido en vano. Para tí, chiquita, haya paz.
1 Comments:
Compartido Mirador, también en Uruguay pasan esas cosas?
Publicar un comentario
<< Home